… por María más plenamente al Señor Jesús

Dibujo a carboncillo

Dibujo a carboncillo

Cualquier persona, sea adulta o joven, profesional o no, adinerada o pobre, sea quien sea, es un hijo de María. Santa María es nuestra Madre porque Dios lo ha querido y ella con amor nos ha acogido. Y así, en la vida siempre podemos acudir a ella. El camino de la vida cristiana, el camino a Cristo, es difícil, pero ella está allí siempre, nos toma de la mano, nos mira con esos ojos llenos de amor que inspiran confianza y nos ayuda a caminar hacia el Señor Jesús. Cuando la luz del sol no se vislumbra, brilla en la oscuridad la bella Luna reflejando su Luz. Así es nuestra Madre. Y todos somos sus hijitos, niños que debemos ser educados en el amor hasta alcanzar la madurez en Cristo.

Les dejo esta oración de consagración:

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me entrego del todo a Ti,
y en prueba de mi filial afecto,
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,
en una palabra, todo mi ser,
ya que soy todo tuyo,
¡oh Madre de bondad!,
guárdame y protégeme como hijo tuyo. Amén.

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