Tomó condición de esclavo

Tomó condición de esclavo. Pintura digital

Tomó condición de esclavo. Pintura digital

 

Estando ya cerca de la celebración del Triduo Pascual, les comparto esta imagen del lavatorio de pies.

En esta imagen quise expresar varias cosas. En un primer plano, la sorpresa, escándalo y rechazo inicial de Pedro, quien no puede creer que su Señor se rebaje a lavarle los pies a él. Creo que es la reacción usual que muchas veces todos tenemos al ver lo inmenso que es el amor de Dios por nosotros, tanto que parece ya “increíble”… a no ser por la luz de la fe que él nos concede. Dibujé de esta forma a Pedro para que cada uno al mirar la imagen se descubra amado por Dios, amor que sobrepasa la propia incredulidad y cerrazón.

En segundo plano está Cristo mismo, con una mirada directa, profunda y serena. No sólo se la dirige a Pedro, sino que a cada uno de nosotros. Es esa misma mirada que dirige al joven rico (“mirándolo, lo amó”), o a Pedro en el momento de la traición, al que mira con amor y misericordia. Cristo, que es Dios mismo, está abajo, agachado, de rodillas ante nosotros. Es la paradoja del amor, del servicio, que hace a cada persona más como Dios. Esa paradoja la quise expresar en la estructura de la imagen. Cristo es el que está en el suelo, por debajo de Pedro, pero en la imagen está en la parte superior, y en la inferior está Pedro escandalizándose del amor.

Finalmente el fondo es de color púrpura, como el del manto que Jesús lleva en la Pasión, porque ese es el momento en que inicia su “hora”, el momento en que su amor es llevado hasta el extremo.

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