Jesús mendigo

Jesús mendigo, lápiz sobre papel

Jesús mendigo, lápiz sobre papel

Al realizar este dibujo, pensé en dos frases que han resonado en mi interior en los encuentros que he tenido con varios indigentes, pero en especial lo pensé en dos encuentros.

Uno de ellos fue con un indigente que me encontré de rodillas en una acera pidiendo dinero, con su mirada baja y perdida, sus manos las tenía extendidas, esperando… Me hacía varias preguntas: ¿hace cuánto estaba en esa posición?… estaba arrodillado en una acera de piedra, ¿quién se habrá detenido a mirarlo?… pero no sólo ver que se encontraba sucio sino realmente como estaba… Al acercarme pude ver su rostro, y para mi asombro era un joven, pero sus facciones lo hacían verse como un niño. Me senté para estar a su altura porque se encontraba de rodillas, pero seguía con su mirada baja, le pregunté si quería algo de comer y me sonreía diciéndome que sí pero no me hablaba. Su sonrisa me cuestionaba pero no terminaba de comprender qué era lo que me reflejaba en su mirada, en su rostro. Le pregunté si podíamos rezar para bendecir los alimentos y después de la oración me seguía sonriendo y me reflejaba paz, nobleza y sencillez. Me cuestionaba su sonrisa pues era ver la sonrisa de Dios a través de ese joven. Antes de irme le pregunte su nombre y mientras me iba me quede observando un momento, las personas caminaban pero no volvían a ver quién mendigaba a su costado de rodillas. Me dijo que su nombre es Jesús y justo eso pensaba: el Amor se hace mendigo y espera, ¿cuándo le dejaremos entrar?

El otro encuentro fue con un señor que también observé en la calle, tenía su mano extendida y estaba sentado en un cartón. Me detuve para comprender por qué me resultaba esa experiencia tan familiar. Se veía cansado y agobiado, pero me cuestionaba su espera por que estaba tranquilo, como quien tiene esperanza. Me preguntaba la razón de su esperanza, baje la mirada y tenía una Biblia en sus piernas y comprendí el por que de su espera tranquila. Es la espera de quien tiene su mirada fija en las promesas de Dios.

Al dibujarlo busque plasmar esas experiencias, por eso pensaba en la pobreza de espíritu y una frase de Mateo que dice: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por que has escondido estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a gente sencilla”.

Lo primero que se puede observar es que vive en la calle, que se encuentra sucio, que tiene el cabello largo… y eso quise dar a entender con el fondo y las sombras. Al dibujar su mirada pensaba cómo es profunda y permite adentrarse al alma de esa persona, cómo se observa dolor y cansancio pero sobre todo el amor, fruto de esa espera en las promesas de Dios. De ahí la razón de la lágrima, de esa alegría y dolor sabiendo que el Señor no es indiferente ante el sufrimiento. También quería reflejar en esa lágrima esa espera de Dios paciente, Jesús que mendiga el corazón humano. Y al terminar de dibujarlo comprendí que había dibujado también mi amistad con Él, de mendiga.

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