SURSUM CORDA

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¡Levanta la cabeza, hermano!

No todo es obra de tus esfuerzos e iniciativas. No todo es trabajo, trabajo y más trabajo.

Para que Dios pueda entrar en tu vida, para que Dios pueda ser partícipe de tus alegrías y dolores, hay que alzar la mirada, levantar el corazón, suspirar la grandeza, anhelar las vetas más altas de la existencia, en pocas palabras: hay que rezar.

Decía San Irineo de Lyon: “Dónde está la Iglesia, allí está también el Espíritu de Dios; e dónde está el Espíritu de Dios, allí está también la Iglesia y toda gracia”.

¡Levanta la cabeza, hermano!

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