Os anuncio una gran alegría

Os anuncio una gran alegría. Dibujo a lapiz

Os anuncio una gran alegría. Dibujo a lapiz

“Os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor” (Lc 2,11)

Al hacer este dibujo pensaba con asombro sobre el Misterio de la encarnación. Hay una frase que dice: “la Palabra se enmudece y se envuelve en pañales”. Pensaba cómo la Palabra toma forma y se presenta al mundo como un Niño, la divinidad y la humanidad ahora danzan al son de un compás. La ternura, la compasión, la misericordia, el Amor encarnado vestido de sencillez, el Señor en la más grande pobreza mostrándonos la mansedumbre y la humildad de su corazón. La inmensidad se hace pequeña, toma cuerpo, la ternura de Dios en un rostro concreto, la luz en los más hondos abismos. Al dibujar el rostro de Jesús pensaba justo en la ternura de Dios, cómo traía paz y luz al mundo por eso en el dibujo el Niño Jesús ilumina las sombras.

María que me muestra el Salvador, sencilla y humilde doncella que se hace pequeña y me muestra a su Hijo quien en el silencio me enseña a meditar con asombro este Misterio. Dibujé su corazón porque así como ella atesora y guarda todo en un silencio activo, iba  siendo educada por Dios viendo como no solo estaba llamada a ser madre de Jesús sino de todo el mundo.

El cofre que dibujé sobre el manto de María es mi ofrenda al Niño que nace y se queda para habitar entre nosotros. Pensaba en que podría ofrendarle, descubriendo que aunque sea pequeña le entregaba mis dones, entre ellos mi voluntad. El cofre está cerrado porque desde su mirada me enseña a verme y así poner mis dones al servicio y así me enseña a abrir ese cofre. Y ante el asombro de la profundidad de sus Misterios envueltos en un pañal pensaba en las palabras del salmista: “Tus acciones Señor son mi alegría, es bueno darte gracias Señor”.

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