Permanecer y desplegarnos

Permanencia y despliegue. Lapicero sobre papel

La permanencia es una fuerza interior que nos impulsa a buscar ser cada vez más nosotros mismos, echar raíces en el Ser mismo, el Señor. El despliegue nos mueve a dar frutos según nuestra propia naturaleza a la luz del Plan de Dios.
Todo esto, lo vemos plenamente en el Señor Jesús, quien se desplegó plenamente en el Amor y se arraigó en el Amor del Padre, al morir clavado por nosotros en el Árbol de la Cruz.

Anuncios