Cruz

Lápiz de tinta negra sobre papel

“Así como hemos tomado al círculo como símbolo de la razón y de la locura, muy bien podemos tomar a la cruz como símbolo al mismo tiem­po de la salud y del misterio. El budismo es centrípeto pero el Cris­tianismo centrífugo: se vuelca hacia afuera. Porque el círculo es perfecto e infinito en su naturaleza; pero se halla siempre limitado a su tamaño; nunca puede ser mayor ni más pe­queño. Pero la cruz, pese a tener en su centro una fusión y una con­tradicción, puede prolongar hasta siempre sus cuatro brazos, sin alterar su estructura. Puede agrandarse sin cambiar nun­ca, porque en su centro yace una paradoja. El círculo vuelve sobre sí mismo y está cernido. La cruz abre sus brazos a los cua­tro vientos; es el indicador de los viajeros libres.” (G.K Chesterton, Ortodoxia)

 

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