YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

Pintar este lienzo ha sido una experiencia muy fuerte, ya que el cuadro se fue preparado durante la Cuaresma, y para hacerlo tuve que esforzarme mucho, sacrificar horas de sueño… ya que tenía que cumplir con mis responsabilidades apostólicas… Pero finalmente después de una experiencia oblativa el fruto es este. Si me alegra mucho poder compartir esta obra para Gloria de Dios y de nuestro apostolado.

Con este cuadro quiero mostrar la fuerza que nos da la Victoria de Cristo, la Gloria de su Santa Resurrección. En muchos cuadros de la Resurrección la mano que coge el estandarte no tiene mucha trascendencia en la composición del cuadro, es por eso que a mí me parecía muy importante poner este gesto en el primer plano, como si Él Señor pronunciara esas palabras que les dijo a sus apóstoles: «¡Animo!, que soy yo, no temáis.» ( Mt 6, 50). Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.» (Jn 16, 33) mostrando la fuerza que el Señor quiere transmitirnos con su resurrección y para que nos inspire confianza y esperanza en la victoria que cada uno de nosotros alcanzará si logramos la anhelada santidad.
El Santo Padre nos dice en su último libro: «Él ha resucitado verdaderamente. Él es el Viviente. A Él nos encomendamos en la seguridad de estar en la senda justa. Con Tomás metemos nuestra mano en el costado traspasado de Jesús y confesamos: « ¡Señor mío y Dios mío! » (Jn 20, 28)»

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